Corea del Norte y Corea del Sur dieron ayer un paso para resolver la grave crisis militar desatada entre ambos países con una reunión entre autoridades de primer nivel en la fronteriza Aldea de la Tregua de Panmunjom de la que aún se desconocen los detalles ni la hora a la que terminará.
La reunión a puerta cerrada comenzó el sábado y se prolongó hasta la madrugada sin que haya transcendido ningún detalle sobre el contenido.
Corea del Sur envió al director de la Oficina de Seguridad Nacional, Kim Kwan-jin, y al ministro de Unificación, Hong Yong-pyo, mientras del lado norcoreano acudieron Hwang Pyong-so, vicemariscal del Ejército Popular, y Kim Yang-gon, director del Departamento del Frente Unido del Partido de los Trabajadores.
La cita fue propuesta inicialmente por Corea del Norte, reveló a EFE una representante del Ministerio de Unificación, en una aparente muestra de la voluntad del país comunista de evitar una escalada mayor de violencia.
Piongyang propuso el viernes una cita entre Kim Yang-gon, representante del país en las relaciones con Corea del Sur, y el surcoreano Kim Kwang-jin, pero Seúl rechazó la oferta debido a "la diferencia de rango", según la funcionaria, y exigió la presencia del poderoso Hwang Pyong-so. De este modo, explicó, el régimen de Kim Jong-un planteó la propuesta de una reunión 2+2, que logró el visto bueno de Seúl. Destaca que los cuatro participantes en la reunión son funcionarios de primer nivel, como el influyente Kim Kwan-jin, exministro de Defensa de Corea del Sur que en 2010 impuso duras sanciones al Norte tras dos ataques militares y reforzó sustancialmente la capacidad del Ejército.
