Al menos, 52 personas murieron ayer y 54 resultaron heridas en un triple atentado suicida y varios ataques de la aviación iraquí e internacional en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, informaron a EFE fuentes de seguridad.
Según las fuentes, del medio centenar de fallecidos, 12 son civiles, 30 miembros de las fuerzas de seguridad y 10 combatientes yihadistas.
Al menos, 25 miembros del Ejército iraquí y de milicias gubernamentales fallecieron y 33 resultaron heridos en tres ataques suicidas con coches bomba contra una concentración de estas fuerzas en las zonas de Al Jarábesha, Al Maamel y Al Bauiza, cerca de la ciudad de Ramadi, capital de Al Anbar.
Otros dos soldados murieron y cinco resultaron heridos en un bombardeo con misiles de mortero dirigido contra el cuartel general del Ejército iraquí en la zona de Al Falaha, en el oeste de la ciudad de Faluya.
Además, tres militares perecieron y dos resultaron heridos cuando una bomba explotó junto a su vehículo en la región de Al Husua, al este de Faluya.
La fuente especificó también que diez combatientes del yihadista Estado Islámico (EI) murieron en un ataque de la coalición internacional, liderada por Estados Unidos, contra un convoy de los extremistas, cerca de la ciudad de Al Hadiza, a 180 kilómetros al oeste de Ramadi.
Las fuentes de seguridad también informaron de que, al menos, ocho civiles fallecieron y 11 resultaron heridos como consecuencia de un bombardeo de la aviación del Ejército iraquí en la zona de Al Bubali, al noreste de Ramadi. Otro ataque aéreo de los aviones gubernamentales provocó la muerte de cuatro personas de una misma familia y tres heridos, en la zona de Al Rutba, al oeste de Ramadi.
Irak afronta desde junio de 2014 una cruenta guerra contra el EI, que conquistó amplias zonas de su territorio y proclamó un califato en este país y en la vecina Siria. Los esfuerzos de los funcionarios se centran actualmente en recuperar el control de Ramadi y de la provincia de Al Anbar, la más grande de Irak, en la que los yihadistas irrumpieron a mediados del pasado mayo.
El Parlamento iraquí remitió ayer a la justicia el informe sobre la caída de la ciudad de Mosul en manos de los yihadistas, de la que responsabiliza al ex primer ministro Nuri al Maliki y otra treintena de altos mandos.
Los 260 diputados presentes en la sesión de ayer (de un total de 328) votaron por mayoría y a mano alzada transferir este archivo a la Fiscalía General, según explicó a EFE una fuente parlamentaria.
