Miles de personas se concentraron ayer en ciudades como Tel Aviv, Haifa y Jerusalén para expresar su repulsa a la violencia y exigir al Gobierno de Benjamín Netanyahu el fin de la instigación extremista, tras dos días de ataques contra la comunidad gai y la familia palestina Darawsha, que han conmocionado al país.
En la madrugada del viernes un bebé palestino murió y otros tres miembros de la misma familia resultaron heridos críticos en un incendio premeditado contra una vivienda en la localidad cisjordana de Duma y atribuido, según todas las sospechas, a radicales judíos.
El suceso se produjo pocas horas después de que el jueves seis participantes en la marcha del orgullo gai en Jerusalén resultaran heridos al ser apuñalados por un judío ultraortodoxo que había salido de prisión recientemente tras cumplir una pena por un ataque similar hace una década.
La mayor de estas concentraciones tuvo lugar en Tel Aviv, convocada por la organización pacifista Paz Ahora (Shalom Ajshav).
Bajo el eslogan de "el odio asesina", los asistentes portaban banderas y pancartas en las que se leía "La incitación de la derecha asesina", "Este es el precio del terrorismo" o "Cuando no hay paz, viene la guerra".
En la concentración se guardó un minuto de silencio para recordar al bebé Alí Darawsha, muerto el viernes 31, mientras su hermano de cuatro años se debate entre la vida y la muerte, según dijeron ayer médicos del hospital Shiva, próximo a Tel Aviv, donde también se encuentra ingresada la madre, mientras que el padre se encuentra en otro hospital de Beersheva (sur de Israel).
El jefe de la oposición israelí y líder laborista, Isaac Herzog, calificó los hechos de "pogromo judío" y aseguró: "Lloramos por el bebé y lloramos por la familia y rezamos al dios que todos compartimos. El terrorismo es terrorismo y punto. Los terroristas son terroristas y punto. Tiendo la mano al pueblo palestino y a sus dirigentes (...) y les pido que hagamos la paz".
La dirigente del partido de pacifista de izquierdas Meretz, Zehava Galón, coincidió en que lo ocurrido era obra del "terrorismo judío, el Estado Isámico (EI) judío".
