En un desgarrador caso que encendió las alarmas en la capital potosina. Un niño de tan solo cuatro años fue rescatado por personal de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia de Potosí, tras confirmarse indicios de que era sometido a constantes agresiones físicas.
La intervención se ejecutó de manera inmediata luego de recibir una llamada de alerta. "El niño tenía ciertos moretones en la cara y el cuerpo. Se ha llamado a Defensorías e inmediatamente hemos acudido", informó la responsable de la oficina, Katerin Consuelo Garabito.
De acuerdo con las investigaciones preliminares, el principal sindicado de las agresiones es el padre biológico del menor, quien cada mañana le dejaba en un parvulario de la ciudad.
Fueron los educadores del establecimiento quienes notaron los hematomas visibles en el cuerpo del niño y decidieron activar los protocolos de protección, notificando de inmediato a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia.
A pesar de que el menor presenta dificultades en el habla, el equipo especializado no detuvo su labor. Mediante juegos didácticos, el personal psicopedagógico logró detectar y confirmar los indicios de violencia, revelando que el niño habría sido víctima de un patrón constante de maltratos.
