La crisis por la escasez de combustible continúa golpeando a Potosí mientras que los afectados no descartan paralizar la ciudad con distintos bloqueos como lo hicieron el viernes pasado.
La protesta estalló en las calles de la Villa Imperial en plena festividad de Ch’utillos 2026. Conductores del transporte público y privado salieron a bloquear diferentes vías, generando caos vehicular, tensión y enfrentamientos verbales entre quienes exigían una solución y quienes intentaban circular.
El malestar se hizo sentir con fuerza. En varios puntos, los cruces de palabras estuvieron a punto de terminar en agresiones físicas. “¡No hay paso, no hay gasolina!”, gritaban los manifestantes, autoconvocados tras permanecer durante días en las filas de los surtidores. Algunos conductores aseguran que llevan hasta cuatro días sin lograr abastecer sus vehículos y que se ven obligados a pernoctar, día y noche, en las estaciones de servicio con la esperanza de conseguir unos litros de combustible.
Mientras la desesperación crece en las calles, las autoridades de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) mantienen silencio frente a la crisis que golpea a Potosí. Ayer solo se repartió 20.000 litros de combustible a los surtidores, después de días de disminución. Solo se distribuía 3.000 litros, insuficiente para el parque automotor.
