La crisis del transporte en Potosí parece no tener límites. Lo que hasta hace algunas semanas era una tarifa regulada por norma municipal, hoy se ha convertido en una carrera de precios que golpea duramente el bolsillo de la población. Los usuarios denuncian que algunos taxistas cobran entre 20 y 25 bolivianos por trayectos urbanos y hasta 50 bolivianos durante la noche, aprovechando la escasez de vehículos y la desesperación de quienes necesitan movilizarse.
La molestia ciudadana crece día tras día. Vecinos, trabajadores, estudiantes y padres de familia cuestionan la ausencia de controles efectivos y exigen a las autoridades municipales intervenir para frenar lo que consideran un abuso en medio de una situación ya complicada por los bloqueos y la falta de combustible.
Según la Ley Municipal, la tarifa diurna para el servicio de taxi es de ocho bolivianos. Sin embargo, la realidad en las calles es muy distinta. Los pasajeros aseguran que los recorridos cortos se cobran entre 10 y 15 bolivianos, mientras que los trayectos más largos alcanzan los 20 o 25 bolivianos por persona.
La situación afecta especialmente a los universitarios. Estudiantes denunciaron que algunos conductores se niegan a trasladar a una sola persona hacia la Ciudadela Universitaria y exigen reunir tres o cuatro pasajeros para aceptar el servicio, cobrando a cada uno alrededor de 20 bolivianos.
Los transportistas justifican el incremento argumentando la falta de combustible. “Tenemos que dormir un día entero para comprar gasolina. No es fácil, por eso estamos cobrando. Si quiere nomás, sino bájese”, relató un usuario tras escuchar la respuesta de un taxista cuando reclamó por el costo de la carrera.
Durante las noches, cuando el transporte disminuye aún más, las tarifas se disparan. Usuarios denunciaron haber pagado hasta 50 bolivianos por un recorrido desde la Nueva Terminal de Buses hasta la plaza El Minero, un costo que muchos consideran desproporcionado para la distancia recorrida.
Pero los excesos no terminan en la ciudad. En las rutas interdepartamentales también surgieron denuncias contra los denominados “rapiditos”, vehículos que utilizan caminos alternos para evitar los bloqueos. Pasajeros aseguraron que algunos transportistas cobran hasta 500 bolivianos por persona para viajar de Potosí a Sucre y hasta 700 bolivianos para trasladarse desde Oruro hasta Potosí.
