“Ahí está, agua siempre es. No tiene nada de gasolina, ni olor a gasolina. Nada, nada pues, agua nomás es”, denunció indignado un conductor que incluso se llevó a la boca el líquido extraído directamente de la manguera del surtidor para demostrar, según él, que el combustible estaba adulterado. La denuncia estalló en la localidad de San Cristóbal, en el sudoeste potosino, donde transportistas acusaron a la Estación de Servicio “Tres Gigantes” de comercializar una supuesta “gasolina basura”, debido a la presencia de agua turbia en lugar de combustible.
Videos y testimonios de choferes comenzaron a circular rápidamente, generando preocupación y molestia entre los usuarios que temen daños mecánicos en sus vehículos por cargar combustible presuntamente contaminado.
Ante el escándalo, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) emitió un pronunciamiento asegurando que la Planta de Almacenaje y Despacho Uyuni cumplió “estrictamente” todos los procedimientos técnicos y controles de calidad establecidos por norma.
