Roly Antonio Herrera, privado de libertad por un proceso penal por violación, logró escapar del recinto penitenciario sin que hasta ahora exista una explicación clara de cómo burló los controles.
La alerta se encendió a primeras horas del día, cuando los custodios del turno matutino advirtieron un vacío en la celda de Herrera estaba abierta, silenciosa y sin rastro del detenido. El hecho ocurrió justo en el relevo de guardia, ese breve momento en el que la rutina parece aflojar y donde, esta vez, se abrió una grieta que permitió la fuga.
La Policía Boliviana activó de inmediato la operación “Z”, un protocolo de emergencia que moviliza a unidades especializadas en situaciones de fuga. A través de sus redes sociales se lanzó una alerta nacional, mientras patrullas realizan intensos rastrillajes en Uncía, Llallagua y las comunidades del norte potosino, en un intento desesperado por reconstruir los pasos del evadido.
