Las personas que lleguen a Potosí aprovechando el largo fin de semana que se avecina tendrán una oportunidad irrepetible: podrán comer y beber gratis durante su permanencia en la ciudad.
No se trata de una promoción, ni de la genial idea de alguna institución pública. Lo que ocurre es que, este año, la festividad de Todos los Santos y los Fieles Difuntos ha caído en fin de semana y, como el gobierno central ha resuelto trasladar el feriado al lunes, lo que habrá en Potosí serán tres días en los que la gente podrá comer y beber gracias a las costumbres potosinas de la fecha.
En Potosí, esta festividad, porque es tal, dura tres días y aquí le pasamos una guía básica para los visitantes con el fin de que estos no gasten en comida:
1 de noviembre. Es el día de Todos los Santos, o Todosantos. En la tradición potosina, las almas de los difuntos recientes vuelven a la tierra al mediodía y, para recibirles, sus deudos arman altares funerarios llamados “tumbas” en las que están las fotografías de los difuntos, repostería de la fecha y la comida que les gustaba a ellos en vida. Estas “tumbas” pueden visitarse después del mediodía y, aunque cada vez es mayor la cantidad de familias que cumplen con esta tradición a puerta cerrada, todavía hay mucha gente que la cumple con las puertas abiertas. Eso significa que cualquiera puede entrar a la “tumba” a orar por el alma del difunto. A cambio, los deudos entregarán bebida y repostería y hasta entregan raciones extra para llevar a casa. Las “tumbas” no solo se reconocen por su puerta abierta, sino por el crespón negro en el dintel.
En estas visitas hay que estar atentos a las invitaciones de los dolientes. Si invitan a asistir al día siguiente, entonces se podrá proseguir comiendo y bebiendo en las otras jornadas.
2 de noviembre. Es el día de los Fieles Difuntos, pero en la tradición andina es el “qaraku”. Si se ha recibido invitación a una tumba, se puede asistir a la hora que digan los dolientes. Si fue para la mañana, incluye almuerzo, pero, si no, se va por la tarde a participar en los juegos tradicionales y la diversión, hasta el momento en que se desarma la tumba. Es costumbre nombrar un responsable del desarmado, que adquiere el rango de compadre. Esta o estas personas deben repartir la comida de la “tumba” entre los asistentes. En el reparto de las “t’anta wawas” (panes con forma humana) también se forjan compadrazgos.
Generalmente, la invitación al “qaraku” se extiende implícitamente para el día siguiente.
3 de noviembre. El tercer día es el “almacacharpaya”; es decir, la despedida del alma. Se supone que los difuntos deben dejar la tierra y volver a sus lugares de estancia, así que se los despide con fiesta y alegría. Para esta ocasión, generalmente la invitación significa que se debe ir antes del mediodía, así que habrá almuerzo. Hay bebida, especialmente chicha, y prosiguen los juegos tradicionales. Hay baile y la ceremonia del quitado de luto de los dolientes, que está a cargo de los compadres que desataron la tumba.
Las personas que visiten Potosí en estos tres días podrán participar en estas actividades si así lo desean.
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Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
