La escasez de gasolina y diésel provocó el fin de semana incidentes y caos total en la ciudad de Potosí, donde vecinos y transportistas se enfrentaron por las largas filas en los surtidores, mientras ninguna autoridad da soluciones inmediatas.
El domingo, ningún surtidor atendió al público debido a la falta absoluta de carburantes. Según los conductores, el sábado solamente llegó una cisterna con 34.000 litros de gasolina para toda la ciudad, cantidad que se agotó en pocas horas. “Eso no alcanza ni para un turno completo”, reclamaron los choferes.
La crisis no es exclusiva de la capital potosina. En los municipios del Departamento la situación fue igual o peor, por ejemplo, en Coroma, el nuevo surtidor inaugurado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no recibió ni una gota de combustible, pese a los anuncios oficiales de que el abastecimiento estaba garantizado.
En la capital, la tensión estalló porque los vecinos de la zona del Cementerio y de las avenidas Las Banderas y Circunvalación cerraron las vías por varias horas, exigiendo que se retiren los vehículos que formaban filas porque impiden la circulación y afectan la actividad comercial. Denunciaron que los choferes dejan basura, generan contaminación y hasta realizan sus necesidades en plena vía.
