La zona Corazón de Jesús, conocida popularmente como “Miners”, se ha convertido en un foco crítico de inseguridad para los vecinos del Distrito 7. Allí, entre viviendas disfrazadas de comercios, proliferan bares y cantinas clandestinas que funcionan al margen de la ley, generando no solo desorden, sino también un peligro constante para la población.
El intendente municipal, Álvaro Villa, reconoció públicamente que no se ha logrado un control total del área. “Hemos controlado entre 80 y 85 por ciento. Los dueños no están entendiendo sobre la gravedad de esa situación porque siguen atendiendo y siguen infringiendo”, declaró.
Villa lamentó que, por ahora, no exista una normativa que permita sancionar directamente a los dueños de los inmuebles implicados. Solo se procede con el decomiso de objetos y bebidas alcohólicas a los que alquilan, pero los negocios vuelven a abrir con rapidez, repitiendo el ciclo de la ilegalidad.
“Algunos malos vecinos están infringiendo en esta situación generando una total inseguridad ciudadana”, expresó Villa.
