Llallagua se tiñe de sangre. Los subtenientes Brayan Jorge Barrozo Rodríguez, Carlos Enrique Apata Tola murieron tras ser alcanzados por proyectiles de armas de largo alcance que fueron disparados desde las serranías. Asimismo, el sargento Jesús Alberto Mamani Morales perdió la vida tras una brutal golpiza. También resultaron heridos 19 policías, entre las edades de 26 y 53 años, según la nómina que publicó la institución del orden. Por el momento, el ataque armado es atribuido a las hordas evistas que emboscaron a los grupos de policías que restablecían el orden en esa región potosina.
El deceso de los uniformados fue confirmado por el vocero del Comando Departamental de la Policía de Potosí, coronel Limbert Choque, quien lamentó lo sucedido en el cumplimiento de resguardar el orden constitucional.
Los dos oficiales muertos pertenecían al Comando Departamental de la Policía de Oruro y estaban en el grupo encargado de despejar la carretera que estaba bloqueada.
El deceso de Barrozo Rodríguez casi fue instantáneo. Sus camaradas reaccionaron desesperados cuando el cuerpo del subteniente fue atravesado por una bala. “¡Mierda, cubran, cubran! Contacto: dónde mi teniente, dónde. Sáquenle el bolo (coca). Aire, aire, no se cierren, ábranse más”, se escucha en el video subido a las redes sociales. Esa fue la primera baja reportada.
La segunda fue Apata Tola. Un grupo de bloqueadores arrojó su cuerpo al río después de matarlo. Sus camaradas recuperaron el cadáver y lo llevaron al hospital de Llallagua.
El tercero que corresponde a un bombero potosino. Mamani Morales fue golpeado brutalmente y fue rescatado por los pobladores del lugar y lo llevaron a una vivienda del lugar. Choque afirmó que el bombero murió por falta de ayuda. Las personas se mantuvieron ocultas debido a los que radicales estaban fuera. “Él estaba malherido. Él fue rescatado por la gente y llevado a un domicilio. Fue golpeado y falleció”, afirmó.
Choque también informó que el capitán Daynor Miranda Blanco está gravemente herido e internado en sala de terapia intensiva. La intervención quirúrgica fue exitosa, pero su diagnóstico aún es reservado, comunicó visiblemente consternado.
El médico de guardia del hospital José Serrudo, en Llallagua, informó a Unitel que el oficial fue intervenido quirúrgicamente y se encuentra en estado reservado. “Gracias a Dios, el disparo no dañó órganos importantes. Perdió mucha sangre y está bajo cuidados intensivos”, indicó el profesional.
Choque informó que la Policía fue atacada con armamento letal, mientras que los uniformados portaban solamente gases lacrimógenos. “El contingente de Oruro y Potosí fue recibido con armas de fuego. Nuestros efectivos no portaban armamento letal, pero los bloqueadores usaron armas largas, dinamita y piedras”, declaró a El Potosí.
Los agresores, apostados estratégicamente en los cerros, abrieron fuego contra los uniformados y lanzaron piedras, sorprendiendo a la caravana policial.
Los bloqueadores exigen la habilitación de Evo Morales como candidato para las elecciones generales del 17 de agosto, pese a que está inhabilitado constitucionalmente.
EL DESPLIEGUE
Con un despliegue digno de una operación en territorio hostil, decenas de efectivos policiales ingresaron al municipio de Llallagua, sumido en el caos por la violencia.
Camionetas y buses trasladaron a policías antimotines por carretera. El primer objetivo: romper el cerco en el principal punto de bloqueo que mantiene paralizado a la zona urbana de Llallagua desde hace más de una semana. Fue ahí donde comenzaron los primeros amagues de enfrentamiento con los bloqueadores, que se resisten a abandonar las vías pese al llamado al diálogo.
La acción responde a una orden clara del Ejecutivo: despejar las rutas cerradas desde hace diez días por los autodenominados "defensores del proceso", que en realidad operan como fuerza de choque para presionar por la candidatura de un Morales inhabilitado constitucionalmente, aunque dicen luchar por las estabilización de los precios de la canasta familiar.
Mientras los vecinos de Llallagua viven días de saqueos, cerco, escasez y miedo; ayer, cuando la ciudad se asemeja a un campo de batalla, el Gobierno intentó retomar el control de un territorio que los radicales tomaron como rehén político. Los policías lograron despejar la vía, pero los bloqueadores la volvieron a cerrar en horas de la noche así que el bloqueo continúa.
