La mina Andacaba, que a finales de 2024 cobró la vida de un suboficial de bomberos de la ciudad de Potosí, vuelve a causar luto, esta vez cortando la existencia de dos varones adultos, una mujer menor de 18 años y un varón de apenas 17.
El subcomandante de la Policía Departamental de Potosí, Ronald Irigoyen, informó que tras conocer de la posible muerte de cuatro personas en la mina Andacaba constituyeron un equipo de bomberos que se constituyó en el lugar.
Se tenía la esperanza de que las cuatro personas aún estuvieran con vida y los uniformados entrados dos niveles, uno de 80 metros y otros de 90, en condiciones precarias porque en el lugar se utiliza una “bota” o recibiente de goma que baja y sube a través de un sistema de poleas y motor que no otorga seguridad alguna.
Para llegar al cuadro donde encontraron los cuerpos sin vida, los bomberos usaron sogas con las que se descolgaron con enorme valentía puesto que el viernes 27 de diciembre su camarada Moisés Cayo perdió la vida en ese mismo yacimiento minero.
En medio de la expectativa de las personas que trabajan en la mina fueron sacando los cuerpos de Wilmer Cruz (22), Nelson Cruz (20), Lourdes Cruz (18) y Elton Solíz (17).
Los familiares de las víctimas expresaron su dolor por tan irreparable pérdida que se produjo por inhalación de gases tóxicos al interior del segundo nivel del yacimiento minero.
El subcomandante de Policía lamentó las condiciones de trabajo existentes en la mina a la cual los mineros aceden por lo que ellos denominan “winche” y que no es otra cosa que una especie de ascensor, pero construido de manera precaria y que en el caso del oficial de policía fallecido fue lapidario.
Algunos que conocen el yacimiento se refieren a él como una antigua mina que carece de un sistema de ventilación por tuberías así que debe ser alimentado a través de motores para que no se presenten espacios con lo que los mineros denominan “bochorno”, que no es otra cosa que gas que surge de la combinación entre los minerales, el oxígeno y el agua.
