Un suceso aterrador sacude a la comunidad La Colorada, de Tupiza. Una jauría de perros vagabundos devoró el cuerpo de un hombre muerto, cuyo cráneo fue arrastrado hasta una propiedad privada por un perro. Los canes se comieron hasta los huesos y crece la incertidumbre.
La macabra escena se descubrió cuando el dueño de la propiedad encontró el cráneo humano cerca del hogar de su vecina, una calle sin nombre. Ese hallazgo estremecedor movilizó de inmediato a las fuerzas del orden, quienes respondieron a la emergencia a través de Radio Patrullas 110, ante la alerta del vecino.
La gravedad del caso llevó a la intervención de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), División Homicidios, que envió un equipo multidisciplinario para investigar lo sucedido.
El testigo aportó un relato inquietante. Según su declaración, el cráneo fue originalmente encontrado en la vivienda de su vecina, quien lo habría trasladado al exterior antes de salir a trabajar. Ella sostiene que posiblemente fueron los perros del lugar quienes arrastraron el cráneo hasta allí, una versión que intensifica aún más el misterio.
Lo más escalofriante ocurrió durante el rastrillaje en los alrededores, donde el equipo de investigadores encontró un rastro de muerte que se extendía por varios metros. Prendas de vestir rasgadas, zapatos dispersos y fragmentos óseos fueron hallados en una quebrada cercana. Entre los objetos, se encontraban un buzo negro desgarrado, una polera azul con un halcón y letras amarillas, y zapatillas oscuras. Todo parece indicar una escena de violencia inimaginable.
El coronel Limbert Choque, vocero del comando departamental de la Policía, informó que el cráneo, los huesos incompletos y las prendas recolectadas fueron enviados a la morgue del Hospital Eduardo Eguía de Tupiza, donde comenzarán las investigaciones para desentrañar el misterio detrás de los restos humanos.
