En medio de gritos e insultos que resonaban en el frontis de la Alcaldía, la Policía despejó la vía y a los vecinos que mantenían una vigilia exigiendo la renuncia del alcalde Jhonny Llally. Sin recurrir a agentes químicos ni a la fuerza, los uniformados apostaron por la persuasión, mientras el tono de la protesta se intensificaba.
Por minutos, los reclamos de las manifestantes, en su mayoría mujeres, se volvieron ensordecedores. La tensión aumentaba con cada grito, pero afortunadamente la situación no escaló.
Las carpas, que habían obstaculizado el tráfico y bloqueado el ingreso a la Alcaldía, fueron desarmadas por los mismos manifestantes tras varios minutos de tensión.
El subcomandante departamental de la Policía, coronel Juan Carlos Bazualdo, informó que el operativo permitió despejar la vía y restablecer el tránsito vehicular, asegurando que la intervención se realizó en un clima de paz.
“Si hay algún reclamo que se lo haga en un clima de paz y tranquilidad, de acuerdo con la normativa vigente, y no así bloqueando y perjudicando el ingreso y libre trabajo. No se ha utilizado la violencia”, aseveró.
El jefe policial advirtió que el personal policial se mantendrá en “estado de listeza” para evitar cualquier incidente y garantizar la libre transitabilidad de los ciudadanos.
