Tras una visita a la cuenca del Kari Kari, concejales potosinos advierten que algunos reservorios están secos y los pocos que tienen líquido cuentan con una reserva de alrededor del 30 por ciento, por lo que calculan que el agua se acabará en el mes de agosto.
El concejal Alberto Pérez afirmó que la inspección verificó que la mayoría de las lagunas están secas y pocas tienen agua, pero en escasa proporción, por lo que temen que la población potosina enfrentará nuevamente una crisis hídrica que será más dura que la de la gestión 2023.
El entrevistado explicó que los dirigentes del Distrito 4 les acompañaron durante la inspección y señalaron que, a esta altura del año, tenemos menos agua que la que había en el mismo periodo, en 2023.
Pérez lamentó que desde la Administración Autónoma para obras Sanitarias (Aapos) no se está impulsando proyectos que vayan a resolver el problema del líquido a corto, mediano y largo plazo.
El concejal dijo que el gerente parece no conocer la verdadera magnitud de la crisis que se aproxima y le pidió ser más operativo que de escritorio.
El concejal potosino anunció que junto a sus colegas trabajarán un proyecto de ley para declarar a la Villa Imperial como zona de desastre y, en base a eso, se pueda acceder a apoyo de los niveles departamental y nacional para enfrentar la crisis del agua.
ALARMA
Entre los vecinos de la ciudad de Potosí está madurando el criterio de que se tendrá serias dificultades desde el mes de agosto, fecha en la que se podría acabar el agua que existe en las lagunas y se tendrá que compartir el líquido que llega desde el río San Juan.
