Una crisis municipal por el control del ejecutivo estalló ayer con el bloqueo del edificio principal de la Alcaldía por algunas juntas vecinales y el colocado de candados a las puertas del Concejo Municipal.
Muy temprano, el presidente del Concejo Municipal, Vidal Quispe, denunció que las oficinas del ente legislativo estaban cerradas con candado y expresó su sospecha de que sería una acción del ejecutivo municipal.
Mientras, un grupo de ciudadanos llegó a las puertas del edificio de la alcaldía y se apostó impidiendo el ingreso y salida del personal y algunos de los bloqueadores señalaron que estaban apoyando a la alcaldesa Lesly Flores ante las versiones de que los concejales le suspenderían de sus funciones.
El presidente del Concejo Municipal fue consultado sobre esa presunta intención de cambiar a la autoridad edil y señaló que ese tema no estaba en agenda.
FUERZA
Nadie sabe de dónde surgió el anuncio de que los concejales revocarían la designación de Lesly Flores como alcaldesa y elegirían una nueva autoridad.
Sin embargo, el temor de la gente del entorno de la alcaldesa no es casual: deviene de la estructuración de una nueva fuerza al interior del ente deliberante.
El pasado 8 de enero se configuró una nueva fuerza que rebasa los marcos de las estructuras políticas y cuenta con el concurso de seis concejales que tuvieron la suficiente solvencia para elegir la nueva directiva.
Los concejales del MCP Jessica Mayra Churata, José Emilio Elías y Waldo Porcel se unieron a dos de Alianza Social (AS), Vidal Quispe y Reyna Menacho, y a Josefina Cruz del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Esa nueva fuerza necesita solo un voto más para contar con los dos tercios y podrían definir muchos aspectos, entre ellos la abrogación de la resolución que eligió a Lesly Flores como alcaldesa en reemplazo del titular, Jhonny Llally quien desde el 1 de septiembre de 2023 guarda detención preventiva por denuncias por la supuesta comisión de delitos sexuales.
