Howard Wheater, ingeniero Hidrólogo de la Universidad de Cambridge y doctor en Hidrología de la Universidad de Bristol, mostró nerviosismo. Inclinaba constantemente la cabeza a su hombre mientras respondía, casi tartamudeando, a las preguntas del abogado Rodman Bundy del equipo boliviano. No era para menos. Al responder, el experto tuvo que admitir que el equipo científico que hizo los peritajes sobre el Silala para el gobierno chileno no visitó el lugar en conflicto.
Esta revelación surgió ayer, en la comparecencia de los expertos contratados por el gobierno chileno para demostrar científicamente que las aguas del Silala son compartidas y en el marco del juicio entre ambos países por el estatus y los usos de las aguas del Silala, ante la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya, Países Bajos.
“¿Este trabajo extenso de terreno fue importante?”, preguntó Bundy y Wheater, que pareció percatarse de hacia dónde iba la cosa, intentó desviar el asunto hablando de “la gran oportunidad” que fue trabajar con científicos chilenos. Bundy le interrumpió para insistir, así que el aludido respondió que sí, que el trabajo en terreno fue importante. Y ahí vino la primera estocada: “Ninguno de ustedes visitó el Silala en Bolivia. ¿Se puede decir que ninguno de estos científicos chilenos visitó tampoco el Silala a efectos de sus estudios? ¿Es así?”. Y Wheater contestó nerviosamente: “Ya he dicho que el profesor Muñoz lo había visitado anteriormente, pero, por lo demás, el resto del equipo no pudo visitar el sitio en Bolivia”.
La visita al sitio, que en términos jurídicos se denominado “inspección de visu” o verificación visual, es un elemento importante en cualquier proceso y resulta sorprendente que Bolivia no lo haya planteado puesto que una cosa es escuchar descripciones, e incluso ver fotografías y videos, y otra muy distinta esta en el lugar. Una vez allí, se puede ver con claridad cómo es que el agua brota de la tierra, de una planicie ubicada a pocos kilómetros de la frontera, pero se subsume en el terreno. Los sobrantes discurren por gravedad a los lados y eso fue lo que aprovechó Chile para hacer una canalización artificial que es la que crea una corriente de agua hacia ese país. Por las admisiones escuchadas ayer, en la haya, ahora se sabe que el informe científico de Chile se hizo sin esa necesaria verificación visual.
Más adelante, Wheater intentó justificar esa omisión: "Pues no, no hemos podido visitar la parte boliviana del Silala, por recomendación del Gobierno de Chile entendimos que había bastante tensión política en Bolivia y no era sabio, prudente, visitar la zona. Ahora el sitio lo conocemos de varias visitas y desde la montaña se ve bastante bien la parte superior de la cuenca de captación". Pero, como saben quienes fueron hasta el lugar, desde la montaña no se puede ver cómo brotan las aguas ni las obras artificiales que hizo Chile para forzar el curso del agua hacia la inclinación natural que va hasta su territorio.
Agregó que "el equipo científico sí pudo visitar y yo tengo bastante experiencia de terreno en la frontera", acotando más adelante que para la memoria "tuvimos que basarnos en datos de detección remota y otras fuentes que nos pueden dar una información bastante completa en estos días e imágenes visuales, mapas de elevación de alta resolución nos ha permitido ver el funcionamiento de la vegetación".
Y no fue la única revelación sino que, al responder a los abogados chilenos, el científico reveló que se usó datos bolivianos para el estudio: “cuando realizamos el trabajo posterior, teníamos datos extensos por la parte boliviana que nos fueron muy útiles y que nos permitió confirmar nuestras opiniones respecto al impacto que tuvo la canalización".
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