Textos: El Potosí
Videos: Jorge Peñaranda
Una de las víctimas por la situación presentada a raíz del arresto, ahora ilegal, del ex presidente del Comité Cìvico Potosinista (Comcipo), Marco Pumari, es su esposa, María Isabel Cusi, a quien no le dejaron entrar a ver a su esposo esta mañana ni le dieron cuenta y razón sobre su paradero.
Cusi se entrevistó con su esposo la noche del viernes 10 de diciembre, en el cuarto donde permaneció retenido mientras estuvo en Betanzos, en el edificio de la Estación Policial Integral (EPI). Verificó que estaba bien de salud y no presentaba muestras de haber sido golpeado.
Pero hoy por la mañana, cuando intentó ingresar al lugar para dejarle sus medicinas para la presión, ya no le dejaron entrar. La dejaron en la puerta y no le dijeron nada más.
Desde la noche anterior, cuando se entrevistó con su esposo, María Isabel hizo vigilia para saber dónde se lo llevarían. Al promediar el mediodía, recibió una llamada telefónica en la que le urgían a viajar a Llallagua, puesto que se confirmó que la audiencia de medidas cautelares se realizaría en ese lugar. Por el escaso tiempo que tanía para llegar, salió de inmediato:
En la incertidumbre por el destino de su marido, Cusi partió con la intención de llegar a Llallagua por la ruta que pasa por Potosí. No sabía que, una hora antes, un policía vio que Pumari seguía dentro de la EPI.
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