Son las víctimas silenciosas de la pandemia. Algunos de los niños que recién ingresaron al sistema educativo se reunieron por primera vez, con motivo del Día del Estudiante, pero, como es de suponer, fue con medidas de bioseguridad de por medio.
Están en la primera sección del nivel inicial, en ese que muchos siguen llamando Kínder. Tienen entre cuatro a cinco y no tuvieron su primer día de clases... ni primera semana, ni primer mes.
Se reúnen virtualmente así que, hasta hoy, eran imágenes en una pantalla. Se conocieron hoy, en un agasajo por el 21 de septiembre, pero tampoco jugaron con total libertad. Llevan barbijos y maestros y padres les interrumpen con frecuencia para desinfectarles las manos.
Merendaron, bailaron y recibieron regalos. "La profe" cuenta que "están desesperados" por ir a las aulas, y jugar como lo hicieron sus padres en el preescolar. Mientras se analiza la posibilidad del retorno, por lo menos se reunieron esta vez.
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