Ese sábado, decidió que era momento de contarle todo “al Alex”. Estuvo con él desde el miércoles hasta que, al día siguiente, su madre llamó al celular y le dijo que tenía que acompañar a su hija menor a ver el ganado, en el terreno. “Le tienes que pedir permiso al Álex”, le dijo y la mamá se molestó. “No le puedo pedir porque no está formalizado”, le respondió.
No. La unión de Nancy Pedrozo con Alejandro Ozuna no estaba formalizada, aunque habían convivido unos dos meses. Fue el tiempo en el que ella se dio cuenta que él era un maltratador de mujeres, así que volvió a casa. Pero también fue el tiempo en el que se embarazó. Se lo confirmaron en la posta.
Preocupada, tomó el teléfono y se lo contó. Él le dijo que le ayudaría dándole trabajo en su taller de costura, allá, en Ventilla, cerca de Oruro. “Vente aquí. Yo te voy a poner sueldo”, le habría dicho.
El miércoles 29 de julio salió de Potosí para encontrarse con Alejandro. Estaba con él cuando comenzó la guerra de llamadas. Su madre, doña Lidia Romero, le pidió que vaya al terreno de Uracaya, donde ya estaba su hermana menor. Tanto insistió que lo logró. El viernes 31, Nancy estaba en aquel lugar, pero Ozuna llamaba insistentemente. Le decía que su cumpleaños estaba llegando y quería pasarlo con ella. Entonces cedió y fue a su encuentro. Era el sábado 1 de agosto de 2020. Fue el principio del fin.
Cuando doña Lidia supo que su hija de 29 años había vuelto con su pareja, de 50, volvió a llamar. Primero habló con ella, cuando Nancy le dijo que su crédito se estaba terminando, y luego no pudo comunicarse más. Habló con “don” Alejandro y él le dijo que ella había decidido volver a Potosí. Horas más tarde, llamó para preguntar si ya había llegado.
El lunes, 3 de agosto, la preocupación de la familia se convirtió en angustia y fueron a sentar denuncia a la Policía. Les dijeron que debía pasar 72 horas, que, por lo narrado, no era su jurisdicción, sino la de Challapata. Entonces comenzó una búsqueda desesperada. Doña Lidia fue hasta Challapata donde le dijeron que ella debía caminar, que tenía que hacer letreros de desaparecida porque ellos no se ocupan de esas cosas. Solo la presión de amigas de la familia, como Romina Olivera y Teresa Beltrán, consiguió que se abra el caso y, finalmente, llegue al Ministerio Público.
Mientras, Ozuna, que de inicio culpó a la familia de haber secuestrado a Nancy, dijo que comenzó a buscarla y habría recorrido de Ventilla a Huari y Sevaruyo. Incluso llegó a decirle a doña Lidia que tenía que reembolsarle sus “gastos de investigación”.
El 12 de agosto, Beltrán, que es abogada, les dijo a los policías que debían pedir una orden de allanamiento para la casa de Ozuna, en Ventilla, allí donde funciona su taller de costura, “Alex Sport”. Para entonces, todos creían que el hombre tenía algo que ver con la desaparición porque fue la última persona que vio a Nancy con vida. Todos menos los policías, que seguían sin mostrar efectividad.
Otro miércoles, ya el 2 de septiembre, una pastora encontró unos restos. Era un cuerpo calcinado del que apenas quedaban el cráneo y el tronco. El levantamiento legal del cadáver fue la primera actuación de la Policía.
El viernes 4 de septiembre, doña Lidia Romero Ramos recibió la primera noticia de su hija después de más de un mes de su desaparición. Le dijeron que vaya a la morgue a reconocer el cadáver.
Estaba tan quemado que ni ella pudo reconocer sus rasgos. Pidió que le revisen la dentadura, en la que se encontró un rasgo distintivo, un colmillo lateral que había salido recién. Fue el dato definitivo.
En las investigaciones de la Fiscalía aparece que Alejandro Ozuna admitió haber matado a Nancy, “pero sin intención”. “De acuerdo a las investigaciones preliminares, el 1 de agosto de 2020, la mujer se encontraba con su pareja Alejandro a bordo de su vehículo que se dirigía de la comunidad de Ventilla hasta la localidad de Cruce Ventilla, así también dentro el motorizado iba Serapio (Laureano), en ese momento la pareja inició una discusión y uno de ellos empujó a la mujer hacia la carretera y al caer se golpeó la cabeza que la dejó moribunda”, dice un reporte de la Fiscalía.
El cuerpo fue calcinado con la intención de hacerlo desaparecer. Es en ese punto en el que Alejandro y Serapio se contradicen. Aquel dice que Serapio se llevó a Nancy moribunda y este afirma que no tiene nada que ver en el caso.
No son las únicas contradicciones. La Policía se ha adjudicado el esclarecimiento del caso y la Fiscalía afirma que doña Lidia puso la denuncia el 10 de agosto cuando la verdad es que la familia comenzó a buscarla el día 3. Aparecen, entonces, figuras como negligencia e incumplimiento de deberes, por lo menos de la Policía.
La psicóloga de la Fiscalía, que ha entrevistado a Alejandro, lo califica como esquizofrénico. En su poder fue encontrado un álbum de fotos en las que aparecen sus ex novias. Es una especie de colección. Aparentemente, no tenía la intención de casarse con Nancy porque ya había iniciado una relación con otra mujer.
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