Recuperado luego de una afección de coronavirus que él calificó como "muy dura", el ministro de Minería y Metalurgia, Jorge Oropeza Terán, volvió a aparecer públicamente este miércoles, en una entrevista con El Potosí, y anunció la entrega de suministros médicos que incluyen un primer stock de 800 reactivos para pruebas PCR.
Señaló que fueron enviados por vía aérea hacia Sucre, debido a que no hay transporte terrestre, un total de 800 reactivos, 7.500 tubos microcentrífuga y casi media tonelada de medicamentos, entre azitromicina, dexametasona, medroxiprogesterona, oxitocina, metotrexato, fentanilo con conservantes, heparina de bajo peso molecular, atracurio besilato, propofol y midazolam. Todos estos insumos serán recogidos en la capital del Estado por una ambulancia que habría sido enviada por el representante del Ministerio de Salud en Potosí, Percy Rosas.
Dijo que es posible conseguir más reactivos, pero difícil, debido a que todos los países los demandan. Los que se consiguieron hasta ahora fueron con la participación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y, por esa vía, tendría que conseguirse más. Con el fin de ayudar a las labores de detección de coronavirus en Potosí, las mineras San Cristóbal y Manquiri donaron 2.000 pruebas rápidas “confiables al 95 por ciento”.
Agregó que el gobierno nacional ha desembolsado 7,9 millones de Bolivianos destinados al hospital de tercer nivel, mientras que también se ha logrado aprobar 250 ítems para contratar a personal de salud en línea por un lapso de seis meses. Dijo que se conseguiría más ítems, hasta llegar a 748 en total.
Entre otros anuncios está el de conseguir otros 12 respiradores y entre cuatro a cinco toneladas de alimentos.
SU ENFERMEDAD
En la entrevista con este diario, Oropeza dio algunos detalles de su enfermedad y, por lo que dijo, se presume que recibió tratamiento en Potosí, a cargo de los médicos Osmar Villa y David Oña, cuyo profesionalismo ponderó.
“Lo mío ha sido muy cruel”, dijo al referir que, a partir del cuarto día, los pies empezaron a fallar, al igual que su masa muscular, lo que determinó que pase la mayor parte de la enfermedad en cama, asistido con respiradores. Llegó a un punto tal que necesitó plasma hiperinmune y, luego de que lo consiguió, tuvo que esperar hasta cinco días para volver a respirar con relativa normalidad.
Dijo que recibió el alta apenas el lunes, 10 de agosto, y se puso a trabajar de inmediato.
Entre otros anuncios, dijo que se ha conseguido otro laboratorio para análisis de muestras, pero de características atómicas.
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