Los mineros de Amayapampa recordaron ayer la masacre de Navidad, ocurrida en los distritos mineros de Amayapampa, Capacirca y Lagunillas, que dejó un saldo de 10 personas fallecidas y más de 50 heridos por la violenta retoma de las minas de oro que eran de propiedad de la Vista Gold Corporation y que los trabajadores habían tomado para administrarlas.
El secretario general del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Amayapampa, Rubén Moreno, destacó que la masacre de Amayapampa y Capacirca se inscribe en las luchas de los mineros en defensa de los recursos naturales.
El dirigente comentó que, a 23 años de la masacre que segó la vida de mineros y comunarios, no hay sentencia para los responsables.
Con presencia de autoridades nacionales del área minera se desarrolló el acto de homenaje a los caídos el 19 de diciembre de 1996 por las balas disparadas por militares y policías con la venia del gobierno neoliberal de Sánchez de Lozada, “Goni”.
CONFLICTO
El conflicto minero estalló debido a que Raúl Garafulic vendió las minas de propiedad de Estanislao Radic a la Da Capo Resources, que luego pasa a formar parte de la Vista Gold Corporation, la cual quiso implementar un sistema de trabajo moderno que afectaba los intereses de los trabajadores que principalmente eran originarios de la zona y parte de los ayllus del norte potosino
Frente a las acciones legales interpuestas por los empresarios extranjeros, los trabajadores mineros tomaron como rehén a un técnico de la empresa, y pese a que el mismo fue liberado, el Gobierno desató la represión con fuerzas combinadas del ejército y la policía que el 18 de diciembre fueron frenadas por los mineros y comunarios de los ayllus Juk´umani, Laymes y Chayantakas.
El Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR) había definido sentar el principio de autoridad en la zona y dar el mensaje a los inversionistas que en el país estaba vigente el "principio de autoridad" implementando un operativo con el concurso de 2.000 militares y 1.000 policías con la orden de recuperar las minas a sangre y fuego.
MASACRE
El contingente uniformado estaba conformado por casi todos los grupos “especializados” en actos represivos, entre ellos el G.E.S. (Grupo Especial de Seguridad) de La Paz, Cochabamba, Potosí, los polivalentes de La Paz y otras tropas al mando del Coronel Eduardo Rivas.
