Un privado de libertad fue acusado por una mujer que entró a visitar a la cárcel de haber sido víctima de toques impúdicos.
La denuncia fue presentada al delegado de los internos y no así a los miembros de seguridad del penal de Cantumarca.
Sin embargo, el caso pasó a conocimiento del Ministerio Público para el inicio de la investigación. La mujer denunció que el interno estaba ebrio pero, una vez verificado, no se evidenció ni siquiera aliento alcohólico de parte de los policías.
