El proceso de migración de las unidades de producción de las áreas del Cerro Rico de Potosí encuentra su mayor escollo en las zonas donde se encuentran los yacimientos a ser explotados por los cooperativistas.
El gerente regional de la Comibol, Ángel Cornejo, informó que se identificaron áreas con potencial minero que podrían ser trabajadas por los cooperativistas pero los comunarios de la zona se oponen a esas operaciones alegando derecho sobre el área y una futura contaminación que podría afectar sus áeas de cultivo de alimentos.
Cornejo comentó el caso del yacimiento Sancho Panza que se encuentra en el municipio de Chaquí. Se produjo un enfrentamiento entre cooperativistas mineros y comunarios de la zona, estos últimos formaron una cooperativa minera y quieren hacerse cargo del área mineralizada.
Informes de la estatal minera destacan que se está trabajando en el tema de la migración pero siempre surgen problemas para que el mismo no avance de acuerdo a lo previsto.
Se apunta que áreas que eran consideradas ociosas fueron recuperadas de manos de productores mineros y se podrían entregar a las cooperativas; sin embargo, se tiene que trabajar mucho en el tema de la consulta a las comunidades y en la posición de rechazo que asumen algunas.
Los cooperativistas mineros a través de los dirigentes de su federación, denunciaron que los comunarios llegan al extremo de agredirles fisicamente y en algunos casos se les confiscó de manera ilegal herramientas y equipos de trabajo.
En su desesperación por contar con nuevas áreas de trabajo tomaron un par de yacimientos mineros pero no pudieron consolidar su presencia en la zona debido a la resistencia de los comunarios. Uno de esos yacimientos es Jayaquila.
El presidente de la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin), Carlos Porco, explicó que sus compañeros tienen el compromiso de preservar el Cerro Rico de Potosí porque no solo es un yacimiento minero sino que tiene un valor patrimonial pero encuentran muchas dificultades para encarar la migración.
