Una comerciante de papa, que vendía supuestamente con una romana adulterada, arañó al intendente municipal, teniente Hermes Aguilar, para impedir que su instrumento de peso sea incautado.
Aguilar denunció que no se puede permitir que se engañe a la población ya que la romana estaba adulterada con un kilo menos. "No podemos permitir que la gente que compra este producto sea engañada", dijo.
