Desesperado e impotente. Así se declaró don Alfredo Condori y dio cuenta que gusanos empiezan a devorar el rostro de su hijo que sufrió quemaduras de primer y tercer grado, que por falta de dinero no acude a un médico cirujano.
“Mi hijo tiene gusanos en la cara, se está deformando la cara de mi hijo. Mi hijo llora y llora, a veces quiere volverse loco por la desesperación que tiene”, declaró casi sollozando.
El niño actualmente tiene 12 años, dejó de estudiar por esa desgracia que le ocurrió y hoy siente vergüenza al ver su rostro desfigurado, comentó su padre.
Recordó que su hijo trabajaba con un electricista y en ese entonces sufrió el accidente laboral con quemaduras que a la fecha no pueden cicatrizar por falta de medicamentos.
Condori solicitó ayuda a las autoridades departamentales y municipales con el propósito de conseguir dinero para la curación definitiva de las quemaduras.
Denunció que el empleador deslindó responsabilidad, pese a que se inició una acción penal, pero que no es suficiente para devolverle el rostro a su hijo.
“Yo quiero que me ayuden a curar a mi hijo, con lo poco que tengo apenas alcanza para algunas pomadas, no me alcanza”, dijo. Luego afirmó que, al menos, necesita cinco cirugías para curar la cara de su hijo que, en términos económicos, significa 20.000 dólares.
