Las obras de construcción de la Facultad de Ciencias de la Salud, aledañas al Hospital Daniel Bracamonte, tienen un avance general del 20 por ciento en sus distintos bloques. Así lo informó ayer el supervisor de obra, Gunnady Caro.
“Tenemos un avance aproximadamente del 20 por ciento en el avance físico (…) el bloque del IBA está por el 70 por ciento, más o menos”, dijo.
Sobre el bloque principal están en proceso de vaciado de losa la siguiente semana. En el bloque destinado al Instituto Boliviano de Medicina de la Altura, se tiene el vaciado de contrapiso y se efectuó los preparativos para el cableado eléctrico y la calefacción, agregó. El bloque del IBA cuenta con laboratorios y en comparación a los otros bloques es más pequeño.
Este bloque tiene el avance mayor respecto de los dos bloques. “Se ha hecho un gran avance y después de vaciar la losa se tiene previsto un gran avance”, explicó.
Al inicio tuvieron que lidiar con los diferentes tipos de suelo, debido a que en uno de los sectores el suelo es roca dura, complementó.
Por ello, la parte estructural estuvo supervisando el proceso inicial. A diferencia del modelo inicial, la obra tuvo que ser modificada completamente, porque el modelo inicial no se adecuaba a los requerimientos y de las necesidades del proyecto.
De acuerdo con las necesidades de los estudiantes en salud, los bloques principales cuentan con ambientes para aulas, laboratorios, entre otros necesarios para las tareas propias de las carreras de Medicina y Enfermería.
Conforme con los plazos de ejecución, prevén concluir el 10 de febrero de 2018.
El superintendente de obra de la empresa contratista Zigutar SRL, Aurelio Quispe, dijo que los cambios de diseño demandaron aproximadamente dos meses, debido a que implicó tareas de levantamiento topográfico, diseño arquitectónico, diseño estructural del proyecto para que sea ajustado a la realidad.
Además, en los dos primeros meses se inició con el movimiento de tierras, muros de contención, instalación de faenas entre otras.
Después de que se actualizó el diseño se retomaron las actividades de construcción. Cuando firmaron el contrato, notaron que el proyecto entregado no se adecuaba al terreno por la orientación del mismo, porque la fachada principal daba a un terreno privado que no pertenece a la Universidad Autónoma Tomás Frías.
Por otra parte ese proyecto inicial no cumplía con los requerimientos de los estudiantes. Por ello, era necesario efectuar los cambios, argumentó Quispe.
