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CARROS cisternas día cargarían el recurso hídrico durante las 24 horas en dos turnos.
Pobladores de la comunidad de Chaquilla, Distrito 16 de la jurisdicción municipal, cortaron el agua de un río para supuestamente beneficiarse con la comercialización del agua y causan un daño ambiental irreparable.
Ayer, a denuncia de comunarios, varios medios de comunicación se trasladaron al lugar para verificar la aseveración y se evidenció que, efectivamente, cortaron el cauce del río que fluía hacia las poblaciones de Cuchu Ingenio, Lalava y Vitichi.
El recurso hídrico, según las averiguaciones, sería agua tratada apta para el riego de cultivos que sueltan desde el sector de Andacaba. Para evitar que el agua siga río abajo usaron maquinaria pesada con la cual hicieron una especie de estanque para que, con la instalación de dos tuberías de dimensión considerable, carguen a carros cisternas.
Inclusive, el agua que no entra a los carros –al momento del carguío– es llevada –por un canal artificial– a otro estanque más pequeño. Desde ahí, con el uso de dos bombas de agua, vuelven a cargar a las cisternas. Es decir, no desperdician el recurso hídrico.
Los conductores de los carros cisternas mantuvieron silencio cuando se les consultó si compraban o no el agua y a qué lugar llevaban. Un chofer respondió escuetamente: “es para los ingenios”. Sin embargo, también se conoce que el recurso hídrico beneficia a una empresa extranjera.
El acarreo del agua, según los comunarios, es permanente durante las 24 horas porque los conductores de las cisternas harían turnos.
Por día, según cálculos, más de 50 cisternas, cada una de 20.000 a 25.000 litros de capacidad, son las que transportan el líquido. Algunos vehículos de transporte pesado fueron adecuados para el traslado de agua con recipientes fabricados con planchas de metal.
El desvío del agua estaría causando un daño ambiental irreversible porque río abajo las plantaciones de especies nativas se secan e incluso quitaron el agua a los animales que pastoreaban por la zona.
Chaquilla está ubicada a unos 35 kilómetros de la ciudad. El corte de agua está a unos tres kilómetros del desvío que está sobre la carretera asfaltada a Cuchu Ingenio.
“La Constitución Política del Estado dice que el agua no se vende, el agua es de todos, y acá las cisternas pagan a alguien por la venta ilegal de este recurso hídrico”, denunció Edwin Pillco, exdirigente de la Fedjuve.
El costo de 20.000 litros de agua tendría un costo entre 600 y 700 Bolivianos, mientras que la cisterna de 25.000 litros valdría entre 800 y 1.000, dijo.
