El Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) cerró ayer su cumbre en Isla Margarita, con un espaldarazo al presidente Nicolás Maduro ante la severa crisis en Venezuela, y críticas a la injerencia de Estados Unidos en varios conflictos del mundo.
La reunión, a la que asistió un pequeño grupo de mandatarios de los 120 países del movimiento, concluirá con la aprobación de un documento de 190 páginas que recoge los llamados a la no injerencia, a favor de la paz, y preocupaciones por la violencia en Siria, Irak y Palestina.
Maduro, quien el sábado 17, denunció una "arremetida" de Estados Unidos contra su gobierno y aliados de izquierda en la región, asumió la presidencia del bloque por los próximos tres años, un periodo imprevisible en la convulsa situación política y económica de Venezuela.
El presidente de Venezuela acusó a la oposición de aliarse con EE.UU. para derrocarlo por medio de una "guerra económica", que genera una aguda escasez de alimentos y medicinas y una elevada inflación.
El mandatario venezolano anunció que Azerbaiyán será la sede del próximo encuentro del foro en 2019.
