El inglés Lewis Hamilton (Mercedes), que tras acabar tercero el Gran Premio de Singapur cedió el liderato del Mundial de Fórmula Uno a su compañero y rival alemán Nico Rosberg, manifestó en el circuito de Marina Bay que para él "ha sido un día y un fin de semana difícil".
"Hubo un momento en el que parecía que podía incluso perder el podio, pero, por fortuna, no sucedió así", explicó Hamilton, que el año pasado se proclamó triple campeón del mundo y que ahora es segundo en el Mundial, a ocho puntos de los 273 con los que lidera Rosberg.
"La salida estuvo bien. No perdí terreno, algo que es bueno, después de lo sucedido en la última carrera. Pero luego tuve muchos problemas, después de la entrada a pista del coche de seguridad", afirmó.
"Los frenos estuvieron cerca de la temperatura crítica durante la mayor parte de la carrera", dijo.
