El tráfico vehicular en la zona del Cementerio General fue caótico ayer por la mucha afluencia que hubo al camposanto.
Lo bocinazos y las largas filas de vehículos por la calle Chayanta y adyacentes fue el común denominador.
El escaso control de los agentes de parada fue visible, pues solo había entre tres a cuatro uniformados por toda esa área por donde circulaban los automóviles.
