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BOLIVIANOS era el costo de una botella de whisky en el motel clandestino, pero la ganancia para la dama de compañía era de Bs. 100.
Al menos, cuatro damas de compañía que estaban cautivas fueron rescatadas de un motel clandestino donde emborrachaban a sus clientes para ganar un ingreso mínimo.
El operativo se realizó ayer al mediodía en el motel Encanto, ubicado en la zona Villa Mecánicos. Antes del despliegue policial, una de las mujeres denunció que estaba privada de libertad por la locataria del motel.
Tras la denuncia verbal, el fiscal departamental de Potosí, Antonio Leniz, en persona, comandó el operativo con una comisión de fiscales y personal especializado en trata y tráfico de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc).
Ya en el lugar, al ingresar al motel, se observó a una mujer en paños menores que bebía cerveza con un grupo de parroquianos, quienes se mofaron de la acción legal que hacía.
“Al ingreso al local no solamente hemos advertido el ejercicio ilegal del negocio, sino también de una persona de sexo femenino que ejercía aparentemente una labor no autorizada en este negocio: sexo”, dijo.
De acuerdo con los datos de la Alcaldía, el motel Encanto ya había sido clausurado hace tiempo, por tanto, no tenía la autorización ni la documentación legal para el funcionamiento de ese negocio.
Al mismo tiempo se verificó que aparentemente las personas que estaban en el lugar habrían estado consumiendo sustancias controladas. Por tal motivo, se solicitó la presencia del personal de la fuerza antinarcóticos.
Según el informe preliminar que ofreció el fiscal, aparentemente, no se la dejaba salir a la señorita porque tenía una deuda con la propietaria del motel. “Aparentemente la deuda era de 4.000 Bolivianos, pero esta circunstancia está siendo investigada”, complementó Leniz.
Paralelamente, a la actividad legal que realizaban fiscales y policías, efectivos de la Policía Urbana confiscaron bebidas alcohólicas que no tenían el registro sanitario para su legal consumo. En este negocio no simplemente hubo esas supuestas irregularidades, sino también se evidenció que el negocio no está apto para la licencia de funcionamiento de un motel.
Aparentemente el motel funcionaba como lenocinio clandestino. Se notó, por ejemplo, que los ambientes donde pernoctaban las chicas eran insalubres, dormían en payasas y, uno que otro ambientes, tenía un catre.
