La Primera Guerra Mundial (1914-1918) frenó la posibilidad de crear un torneo a nivel planetario. En 1920, la llegada a la presidencia del francés Jules Rimet dio un espaldarazo a la creación de una competición intercontinental de naciones.
Diez años después, los anhelos de los hombres del fútbol de aquella época cristalizaron con la primera Copa del Mundo en Uruguay.
El pequeño país sudamericano se había ganado el derecho a organizar aquella primera edición después de ganar el oro en fútbol en los Juegos Olímpicos de París en 1924 y Ámsterdam en 1928.
A este primer Mundial solo acudieron cuatro naciones europeas (Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania), ya que, según esgrimieron otras federaciones, el viaje en barco resultó demasiado largo (15 días) y costoso.
A esos cuatro países se les sumaron otros nueve americanos, para un total de 13.
