Surinam saldrá del anonimato el siguiente jueves 26 de marzo cuando enfrente a Bolivia en el partido de la repesca de la Copa Mundial 2026, mostrándose a los ojos de los aficionados al fútbol como una “fábrica” de jugadores talentosos, pero que buscan consolidarse bajo la bandera de Países Bajos.
Poco se conoce de Surinam, porque nadie va a ese país y su única forma de llegar a la boca del mundo es a través del fútbol, un escape a la pobreza para los niños y jóvenes, quienes buscan el sueño europeo, siguiendo la huella que dejaron sus antecesores, por demás conocidos, y cuando logran el objetivo, pocos son los que regresan a este país sudamericano, que juega contra los centroamericanos.
Desde la independencia de la colonia neerlandesa, en 1975, Surinam (donde se habla neerlandés en su mayoría) ha caminado en silencio en Sudamérica, donde sus vecinos si quieren visitar este territorio, dominado por el bosque con vistas al océano atlántico, tienen que salir del Continente para ingresar por Trinidad y Tobago. En 2024 se lanzó la Liga Mayor de Surinam, con apenas nueve equipos en competencia.
