El colegiado Thomas Bramall detuvo el juego pocos segundos después de que los Wolves aumentaran su ventaja en el marcador a 2-0 gracias a Matheus Cunha (78), autor de una intensa celebración frente a la grada de sus aficionados.
En medio de la euforia se inició una pelea en la otra punta del estadio, en una grada llena de aficionados del West Bromwich Albion según imágenes difundidas por ITV. La policía y agentes de seguridad tuvieron que intervenir.
Varias personas saltaron al césped para apartarse de los incidentes violentos, entre ellos un hombre con el rostro ensangrentado. El defensa del Albion Kyle Bartley se acercó para poner a salvo a miembros de su familia, entre ellos dos niños, que se encontraban cerca de los incidentes.
Antes, durante el encuentro, un jugador de los Wolves fue objetivo del lanzamiento de proyectiles, en especial botellas de plástico, en el momento en el que se disponía a lanzar un saque de esquina.
