El gol tranquilizador de Kylian Mbappé en la primera parte y la inspiración del meta español Arnau Tenas, impulsado al terreno de juego por la expulsión de Ginaluigi Donnarumma, aplacaron el incendio al que pronto se vio sometido el París Saint Germain que tuvo que afrontar en inferioridad su visita a Le Havre. Al final, ganó 0-2.
Con el lastre europeo y la necesidad de una actuación convincente tras el empate en París ante el Newcastle que deja en el aire su futuro continental, afrontó el choque el cuadro de Luis Enrique que al final dio un golpe de mano a la Ligue 1 y que ensanchó su ventaja respecto al Niza, derrotado el sábado en Nantes.
Se hizo fuerte en defensa el París Saint Germain que ofreció una cara distinta. Solidaria, sólida, fuerte. Y con el partido roto, a ida y vuelta, los resolvió.
