La aldea de Gemeses, ubicada en el norte de Portugal en el municipio de Esposende, donde el piloto Paulo Gonçalves, que falleció el domingo en el rali Dakar, residía junto a su esposa y sus dos hijos, espera consternada la llegada del cuerpo del que fuera ídolo de todos y cuyo nombre será "inmortalizado".
El cuerpo sin vida será repatriado, explicó Pereira, en los próximos días, ya que estaba previsto la autopsia para ayer.
