A Neymar los nervios le han vuelto a jugar una mala pasada este año, y van unas cuantas, lo que le acerca a una nueva suspensión tras agredir a un aficionado el sábado 27 después de perder la final de la Copa de Francia frente al Rennes.
En el dique seco buena parte de la temporada por una recaída en su lesión en un pie, la estrella brasileña ya 'patinó' como espectador en la eliminación del Paris Saint-Germain de la Liga de Campeones ante el Manchester United en marzo.
Sus críticas al árbitro en Instagram le valieron tres partidos de suspensión por parte de la UEFA, que deberá cumplir la próxima campaña.
Pero su incidente del sábado con un aficionado del Rennes, que le espetó "aprende a jugar al fútbol" mientras subía por las escaleras del Estadio de Francia para recoger su medalla, lo coloca de nuevo en el disparadero y en puertas de una sanción más dura.
