Un gol de Rodrigo Moreno en la segunda mitad metió a Valencia, que había igualado en la ida a dos tantos, en la final de la Copa del Rey en un choque en el que el contragolpe local pudo con el dominio territorial visitante.
El rival de Barcelona en la final salió de un partido entre dos estilos muy diferentes en el que Betis tuvo más oportunidades en el primer tiempo y Valencia en el segundo.
El guión del primer periodo presentó una gran posesión del balón por parte de Betis, ante un Valencia al que le costaba mucho recuperarlo y que cuando lo conseguía tardaba muy poco en perderlo.
Poco cambió el encuentro en el tramo inicial de la reanudación, sin que Betis se animara a ser más ofensivo que en el primer periodo, hasta que en un ataque de Piccini, el balón llegó a Gameiro, que cedió a Rodrigo, para que éste hiciera el 1-0 en el minuto 56.
