EFE• Madrid.- Joseph Blatter y Michel Platini cumplieron ayer tres años de sanción, fecha que sitúa al primero en el ecuador de su castigo; al segundo a un año de finalizar el mismo y que marca el inicio del trienio transformador que ha vivido el gobierno de la FIFA.
En mitad del shock que supuso el estallido del "FIFA-Gate", con registros en su sede en Zúrich y detenciones de algunos directivos, la propia FIFA movió ficha con jaque mate a quien había sido su presidente durante 17 años y a quien pretendía sucederle.
Aquel segundo jueves de octubre de 2015 supuso el particular "fin y principio" de la organización deportiva más poderosa del mundo y se llevó por delante la amortizada carrera de Blatter y la supuestamente imparable de un triple ganador del Balón de Oro.
La Comisión de Ética independiente que el mismo Blatter había incluido para evitar sospechas engulló a su creador con una suspensión temporal de 90 días por presunta corrupción y alcanzó a Platini, igualmente castigado.
