Croacia se quedó ayer sábado con la última plaza en las semifinales de la Copa del Mundo al imponerse por 4-3 en una tanda de penales a Rusia, que forzó de manera espectacular la segunda prolongación para ambas selecciones en un partido loco de emociones diversas, que terminó 2-2 en la prórroga.
Inglaterra será el 11 de julio en Moscú el próximo escollo de Croacia, que llegará con menos gas tras haber jugado dos prórrogas que suman media hora.
En el minuto 115 del partido jugado en Sochi ante casi 45.000 espectadores el lateral de origen brasileño Mario Fernandes devolvió a la vida a una selección anfitriona también de cabeza un partido que en el minuto 101 tenía ganando para los ajedrezados el central Domagoj Vida.
Fernandes, quien sorprendió al mundo al ignorar los llamados de la selección Canarinha para atender la oferta de Rusia, marcó de cabeza al cobro de un libre directo, y por la misma vía el zaguero Vida capitalizó un córner.
