EFE• Kazán (Rusia).- Sin brillo, pero eficaz, la selección de Francia arrancó ayer sábado la Copa del Mundo de Rusia 2018 con una ajustada victoria sobre Australia (2-1), ayudada por la tecnología -se pitó el primer penal con VAR en un Mundial- y la fortuna.
Se cumplieron los pronósticos en Kazán y Didier Deschamps, pese a ser poco amigo de las revoluciones, movió de arriba a abajo el once de su equipo, apostando por el tridente arriba formado por Griezmann, Mbappé y Dembélé.
El VAR, el árbitro asistente de vídeo, entró por la puerta grande en Rusia y, en el minuto 58 ayudó a pitar un penal por falta de Risdon sobre Griezmann que el colegiado había pasado por alto poco antes. No falló el "Principito", que engañó a un Ryan que hizo la estatua.
La alegría en el campamento francés duró poco. Tres minutos exactamente, el tiempo que tardó el árbitro en pitar otro penal. Esta vez sin ayuda del VAR, ya que la acción de Umtiti fue más que clara. El defensa en otra de sus desconexiones, levantó inexplicablemente la mano en un centro de Mooy y desvió su trayectoria. Penal que no falló Jedinak.
