El regreso de Neymar, que volvió a los terrenos de juego tras tres meses ausente por lesión, devolvió la sonrisa a la selección brasileña, que se impuso ayer domingo por 2-0 a Croacia, en un amistoso que evidenció lo mucho que cambia el conjunto de Tite con o sin la presencia de "Ney".
De hecho, podría hablarse de dos selecciones radicalmente opuestas: el grisáceo equipo que sin Neymar fue incapaz de tirar ente los tres palos en toda la primera mitad; y el más ilusionante del segundo período con el delantero del París Saint Germain ya sobre el campo.
Y es que Brasil, lastrado por el pausado ritmo de juego al que condena a la canarinha la presencia de Paulinho, Casemiro y Fernandinho en la medular, no fue capaz de inquietar al portero croata Danijel Subasic en todo el primer tiempo, pero con la entrada de Neymar se mostró como un equipo más incisivo.
Una mejoría que no solo se debió al buen hacer de Neymar, que pese a revolucionar el ataque brasileño demostró que aún está falto de ritmo de juego, sino porque la inclusión del jugador del París Saint Germin permitió a Philippe Coutinho retrasar su posición para tomar el mando del juego.
