EFE• Redacción deportes.- El suizo Roger Federer celebró de manera contenida el acceso a la final del Abierto de Australia. El envite de semifinales ante el surcoreano Hyeon Chung terminó con el habitual apretón de manos en la red, pero mucho antes de lo que el exnúmero uno del mundo hubiese querido.
Su compromiso de semifinales se extendió durante 62 minutos. El marcador reflejaba 6-1 y 5-2 a su favor, cuando su oponente comunicó su retirada. "Es una clasificación agridulce", reconoció Roger Federer a pie de pista. "Obviamente, estoy feliz por haber alcanzado la final, pero no me gusta hacerlo así", abundó.
Las ampollas en la planta del pie izquierdo disminuyeron a Hyeon Chung, quien redujo considerablemente la velocidad de sus movimientos en la segunda manga.
“Yo sé que duele, mucho. Y que a veces el dolor es demasiado fuerte”, prosiguió el jugador de Basilea.
