Tres semanas atrás, Rafael Nadal ganaba en París su décimo Roland Garros y, a partir de hoy, el español inicia el asalto a Wimbledon, un Grand Slam en el que el británico Andy Murray defiende la corona, y en el que está en juego el puesto de número uno.
Es la hora de la verdad en hierba, una superficie maldita para muchos jugadores, causa de caídas y lesiones, y en la que el saque, el resto y la volea, son factores determinantes.
Los torneos previos han finalizado y la cita del All England Club se abre este año más incierta que nunca llegando el defensor con poco bagaje, siendo por primera vez el primer cabeza de serie, y encima con problemas por sus molestias en la cadera.
Se ha retirado además Murray de sus dos partidos previos en la exhibición de Hurlingham y, mientras, el suizo Roger Federer se muestra al acecho para ganar este grande por octava vez, uniéndose en motivación el serbio Novak Djokovic, que ha recuperado, momentáneamente la moral, tras su triunfo en Eastbourne.
