Portugal comienza ante México, un hueso duro de roer, su camino hacia el título en la Copa de Confederaciones, uno de los pocos trofeos que faltan en el palmarés de Cristiano Ronaldo, en el ojo del huracán después de revelar su intención de marcharse del Real Madrid.
Cuando faltan 24 horas para que el balón eche a rodar sobre el césped del estadio Kazán Arena, el partido ha quedado en un segundo plano por el bombazo que soltó la víspera la prensa portuguesa al asegurar que los días de Cristiano en Chamartín están contados.
El propio astro portugués ha comentado a sus compañeros de selección que su decisión de irse de España es irrevocable.
