Un brillante encuentro de Isco Alarcón, que iluminó la victoria del Real Madrid frente al Espanyol (2-0) con dos asistencias a Álvaro Morata y a Gareth Bale, bastó al conjunto blanco para llevarse tres puntos con los que se asienta en el liderato.
Las apariciones de Isco a lo largo de los noventa minutos fueron clave para el conjunto blanco, que durante muchas fases del choque se atascó ante un rival que no quiso jugar demasiado. El centrocampista malagueño fue rumiando la victoria y con dos fogonazos selló el destino de sus rivales.
Hasta el gol de Morata en el minuto 33, el Real Madrid notó alguna de esas ausencias. Aunque en todo momento tuvo controlado el partido, la movilidad del renacido Benzema frente al Nápoles y la astucia de Modric en el centro del campo, se echaron en falta ante un rival que decidió encerrarse en su campo para salir al contragolpe.
Isco, que desde el principio del duelo había mostrado algunos destellos, aparecio para explotar definitivamente con un pase perfecto a la cabeza de Morata. El delantero blanco batió a Diego López con un testarazo de manual y, después de 7 suplencias consecutivas, marcó su séptimo tanto en Liga.
