El Consejo Mundial de Automovilismo aprobó ayer la venta de la Fórmula Uno a la empresa estadounidense Liberty Media por 4.400 millones de dólares.
Liberty Media Corp., cuyo accionista mayoritario es el magnate John Malone, anunció en septiembre su interés en adquirir la serie de automovilismo más popular alrededor del mundo. Cuatro meses después, el organismo rector dio el visto bueno para que la F-1 sea vendida por el fondo de inversiones CVC Capital Partners.
El nuevo director de la junta de la F-1 será Chase Carey, un estadounidense que en el paso administró el estudio 21st Century Fox. Reemplazará en el cargo a Bernie Ecclestone, el empresario británico de 86 años que es dueño de los derechos comerciales de la F-1 y que permanecerá en el cargo a corto plazo bajo la nueva administración.
La FIA dijo en un comunicado que está "entusiasmada por trabajar con los nuevos dueños del Grupo Fórmula Uno para seguir desarrollando el espectáculo inigualable" que es la F-1.
