Con la cabeza fría y los nervios descontraídos, Rodrigo Gutiérrez, llegó a Santa Cruz ayer para reunirse con los suyos. "Tengo una tranquilidad después de liberar los nervios, que me mantuvieron tensionado todos los días de la carrera", afirmó al Deber. Gutiérrez fue el mejor piloto boliviano en la categoría coches.
El nacional número 16 en la general del Dakar 2017 afirmó; sin embargo, que la felicidad sigue siendo la misma que tuvo tras cruzar la meta de la última especial, que se corrió entre Río Cuarto y Buenos Aires. "24 horas después de que terminó el Dakar, sigo feliz, sigo emocionado porque fueron horas y más horas de tensión dentro del auto. Vuelvo con la labor cumplida", afirmó.
Gutiérrez indicó que las lágrimas que derramó tras terminar la última etapa quedarán por mucho tiempo en su retina. "Veo el video y quiero echarme a llorar de nuevo. Me sigo emocionando", señaló.
